Para la historia política de Estados Unidos puede quedar esta firma, para los archivos de la buena escritura... parace que no, ¡o si! No debe ser nada fácil firmar con 22 plumas. Son las que usó Obama hace unos días para dar por ratificada la reforma sanitaria. La Casa Blanca hace pública ahora esta foto en la que la O parace escrita por un niño de dos años. Ya renonoció hace meses que se ha estado entrenando en el arte de cambiar el boli, y no es el primero. Lyndon Johnson uso la friolera de 75 plumas para firmar la ley de derechos civiles de 1964. Hay que verle rodeado de un bosque de estilográficas para creerlo. Luego los ha habido vagos en cumplir esta tarea presidencial, el que más,nuestro amigo Bush, que firmaba las leyes con un sólo boli y luego regalaba unos cuantos identicos a los que le rodeaban en la mesa. El recuerdo tiene su aquel porque las plumas presidenciales llevan grabado el nombre del inquilino de la Casa Blanca.
Vaya por delante que este es un país gigante. Es normal que aquí haya todo tipo de situaciones extremas porque son más de 300 millones de americanos. Nadie puede discutir que la pobreza existe en todos los países del mundo. Dicho esto, hay situaciones que chirrían. Hace unos días he pasado un fin de semana con la gente de Remote Area Medical. El tipo que inventó esta ong empezó dando asistencia sanitaria gratuíta en lugares del tercer mundo a los que no llegaban los médicos. Después de un tiempo se dió cuenta de que lo peor estaba pasando a la puerta de su casa. Ahora organiza lo que él llama expediciones. Toma prestada una escuela y la convierte en hospital. La sorpresa llega con los pacientes. Nada de pobres vagabundos. Hasta aquí llegan clases medias. Parte de esos 50 millones que no tienen dinero para pagarse un seguro médico y que no entran dentro de la sanidad pública porque no son pobres de solemnidad ni jubilados. Un tipo pide que le saquen todos los dientes para prevenir los posibles dolores que pueda tener en el futuro. Un conductor de camión de no más de 25 años necesita que le miren los ojos porque no ve las señales pero no puede pagarse la consulta del oculista. Una hispana sin papeles no puede ni acercarse al hospital porque nadie le atendera sin una identificación en regla... así hasta 800 personas han pasado el fin de semana por este hospital de campaña. Lo más chocante de todo ha sido el lugar de la expedición. El pueblo se llama Pigeon Forge. Está en el borde de las Smoky Mountains, uno de los parques nacionales más visitados del país. La gran avenida del pueblo está repleta de atracciones estúpidas para atraer a los turistas que se crean la ilusión de estar en plena naturaleza. Una de las más llamativas es "el mundo al reves", al que pertenece la foto. A unos metros RAM pasa consulta.
Se afilan los cuchillos de lo que se anuncia como la guerra que viene. En un país en el que viven 300 millones de personas, 50 no tienen seguro médico. Los que se oponen a que exista un sistema sanitario público han conseguido durante décadas hacer creer a casi todos que es una mala idea, que el ogro del Estado se hará dueño de la libertad de los individuos, que es mejor no tener médico que te atienda uno pagado con los impuestos de todos. ¡Porque los impuestos son malos y yo hago con mi dinero lo que me da la gana! Para los recien llegados este es un breve resumen de cómo funcionan aquí las cosas. La sanidad de los pobres y de los jubilados corre a cargo de las arcas públicas. El resto se lo tiene que pagar. Es habitual que las empresas grandes se hagan cargo de estos gastos, que lo incluyen como parte de los beneficios a sus empleados. El problema son las empresas pequeñas, los trabajos basura, los autónomos o los que no tienen nada pero no son considerados pobres de forma oficial. Para todos esos sólo hay una receta. Págatelo tú o no tendrás médico. A pesar de funcionar fatal, los gastos de Seguridad Social en EEUU son los más altos percapita del planeta. Clinton lo intentó arreglar en los 90, a través de su impetuosa y arrogante esposa que creyó poder con los lobbies de las empresas. Fue un esfuerzo inutil, en parte por campañas en la televisión como la de Harry y Louise. Ahora Obama vuelve al ataque con un híbrido de sanidad pública y seguros privados más baratos. La guerra está servida y será dura. El sábado Obama ya avisó que está preparado para la lucha. Los grupos de presión también lo están aunque las cosas han cambiado. En los 90 los republicanos dominaban a las masas, hoy son los demócratas los que controlan Internet. Todas los seguros de entonces estaban en contra de los cambios, hoy no está tan claro. Y luego están Harry y Louise...se han hecho mayores, y ahora votan por Obama.