A simple vista esta casa en venta de Chicago parece una maravilla, aunque tiene secreto. La suerte, buena o mala, ha hecho que este palacete este justo al lado de la residencia de los Obama. La agencia que la vende lo anuncia como un plus aunque puestos a comprarla hay que saber que:
- Sólo tienen acceso a la calle los residentes, así que hay que olvidarse de improvisar cenas con los amigos sin que lo sepa el servicio secreto que vigila la zona.
- Nadie le entrará a robar, de hecho puede dejar las puertas abiertas sin problema. Eso si, acostúmbrese a que unos cuantos ojos con prismáticos le estén vigilando de día y de noche, vestido o desnudo, sólo o acompañado.
- No se le ocurra llevarse mal con sus vecinos. Si las obamitas son pesadas y dan voces en el jardín mientras intenta leer el periódico un domingo por la mañana, ni se le ocurra quejarse al Presidente. A aguantar.
- Preparese a pagar. Los dueños de la casa no ponen precio a la choza pero venden lo de Obama como un privilegio caído del cielo.
Yo, regalada, la quiero...y si pudiese pagarla, también.


