Quizás ya no sea sólo aquí. A lo peor esto es algo que está pasando ya en otros sitios. El caso es que delante de cuatro tomates ningún chaval de un grupo de unos veinte sabe reconocerlos. El más atrevido se lanza a decir que son ¡patatas! Todo esto pasa en Huntington, en West Virginia, en la que se supone que es la ciudad del Estados Unidos con la tasa de mortalidad más alta por culpa de la mala dieta. El cocinero británico Jamie Oliver se ha pasado unos meses en esa ciudad rodando un reality con la modesta intención de empezar una revolución que cambie los habitos alimenticios de la ciudad. El experimento puede ser discutible porque está hecho para crear audiencias y hacer ganar dinero a la cadena ABC. Quizás sean los años en el medio, pero reconozco que cada vez me gusta más la televisión en este país, porque está bien producida, por la dosis de drama, de realidad, por los buenos guiones. Me rindo facilmente, incluso con estos realities. Más allá del efectismo del programa salen unas cuantas perlas. En el cole del pueblo los chavales desayunan pizza y comen y cenan nuggets; alguien dice que a los críos les tratan en los comedores de los colegios peor que a los presos en las cárceles; para beber les dan leche... ¡con sabores y mas azucar de la que deberían tomar en todo el dia!




