Parece que fue hace una eternidad pero sucedió sólo hace unos meses. Hillary y Obama eran rivales y se peleaban en voz alta ¿recordais? De aquella lucha salió un Presidente y una Secretaria de Estado. El que ganó marcó una nueva forma de hacer campaña. La que perdió sigue arrastrando una deuda descomunal. Sin saber ya qué hacer para reducir los números rojos, amigos y familia han organizado el no va más. Un fin de semana con Bill Clinton, un paseo por Washington con los cerebros de la campaña que llevaron a Bill a la Casa Blanca o unas entradas para la final de American Idol (creo que el programa tiene su equivalente en Factor X ¿no?). Bueno, a mi lo que me sorprende es esto último. No se muy bien cuál es la relación que puede tener el concurso con Hillary. Quizás nos sorprenda la Secretaria de Estado dentro de unos meses apareciendo ella misma como concursante. Ya le pidieron en su visita a Indonesia que cantase en público. Ella entonces dijo que si abría la boca se iba a escapar todo el aforo que tenía en el acto. No era la primera vez. Un aguerrido periodista la reto durante al campaña a que dijese que canción escogería si fuese una de las concursantes del programa. Misma respuesta: ¡tápese los oidos si abro la boca!. ¿Quién sabe si, desde entonces, le rondan ideas por la cabeza?




