Es probable que la noticia pase desapercibida. Este jueves la agencia AP cuenta que "dos estudiantes adultos" han sido arrestados a las puertas de la Casa Blanca. Los dos participaban en un programa de educación, les iban a enseñar la vivienda del hermano Obama pero los guardias se han dado cuenta de que los dos estudiantes eran inmigrantes sin papeles. La nota de agencia no habla de gestos. Hay que imaginar que los dos podían ser hispanos, con años en Estados Unidos, quizás con hijos, y sin papeles. Pero, Obama es distinto, habrán pensado. La pesadilla del vaquero tejano ha terminado así que ¡porque no apuntarse a la visita! Al fin y al cabo no es nada fácil entrar en la Casa Blanca y con un poco de suerte vemos a Obama. También hay que imaginar la sensación de ser detenido un jueves, en medio de un día cualquiera, sin haber hecho nada y habiendo salido de casa con un hasta luego con sonrisa de oreja a oreja. Puede que Obama no se haya enterado y es casi seguro que no lo preocupe lo más mínimo lo que ha pasado en la puerta de casa. Hoy viernes es casi seguro que anunciará que vuelva a poner en marcha las parodias de juicios de Guantánamo. Explicará que tendrán más garantías, que así defiende a la patria, bla, bla, bla. Es pronto y complicado distinguir entre decisiones duras pero sabias y debilidades de un político que, más allá de su histórica elección, supone un cambio relativo. Hace unos meses nadie habría podido pensar que Obama pudiese convertirse en un vendedor de motos. Hoy hay gente que empieza a tener sospechas. Los dos estudiantes detenidos quizás soñaron con el Presidente saliendo en el último momento en batín y pidiendo a los policias que les liberasen. No sucedió y es probable que los dos hayan dejado aparcadas ya sus camisetas del "yes, we can".




