Extraño, muy extraño para esta ciudad es que una tarde de domingo, una de las principales plazas aparezca llena de gente vestida de rojo, cantando en una lengua que no entienden y con banderas que no son la suya. A todo esto añadir unos cuantos coches dando vueltas con el claxon enloquecido. Aquí, donde el civismo hace que casi nadie se ponga nervioso conduciendo....
...así que está escena sigue así: los que estaban en la plaza de Dupont no daban crédito e hicieron lo que pudieron, quedarse quietos, mirar y sacar cámaras y telefonos móviles para inmortalizar a los barbaros que daban saltos dentro de agua y gritaban por haber ganado un juego del que aquí no saben nada más allá de Beckam...
...la cosa se animó bastante. Uno llega a plantearse de donde sale tanta gente forofa del futbol español en una ciudad como esta, pero lo cierto es que ahí estaban unas cuantas banderitas (confidencial: sabed que un par de esas banderas salieron esa tarde de tapadillo de las que tiene en inventario la embajada en Washington y que ya están de vuelta en su sede oficial, sanas y salvas...
...y si, llego al final la policía, en sus motos azules. La pareja de agentes negros no supo que hacer. Eran pocos para tanto griterío incomprensible y ahí no había nadie con armas, con sangre en la cara o con razones para ser detenido. Se les intentó meter en el agua sin éxito, se les ofreció una bandera y al final la cosa terminó con los agentes compartiendo fotos con los locos de rojo.




