Sucedió hace unos días en uno de los mítines de Obama para vender su plan económico. En medio del discurso anunció que se acabaron los días en los que los empresarios organizaban saraos los fines de semana en Las Vegas. Fue justo en ese momento cuando el alcalde de la ciudad de los casinos se echó las manos a la cabeza y pronunció la primera gran maldición contra el nuevo Presidente. Quizás Obama pasó demasiados años en Harvard, quizás nunca se ha mezclado con el alcohol barato del lejano oeste, quizás lo que dijo quiso ser una simplificación inocente para denunciar los excesos de algunos. El caso es que el ejemplo ha sentado fatal. Nevada ha sido en los útimos años el Estado que más ha sufrido la crisis de las hipotecas basura. Las Vegas empieza a notar también las vacas flacas. 30.000 reservas de hotel canceladas, convenciones que desaparecen... qué no les vengan aquí con estereotipos. Cuanta más gente venga a los hoteles de la ciudad, tanto mejor. Me pregunto si habrá habido bronca, malas caras o discusión entre Obama y Harry Reid, el líder de los demócratas en el Congreso y que es senador por Nevada.




