Michelle Kennedy... como si el tiempo no hubiese pasado
Estoy leyendo estos días bastantes cosas sobre Michelle y poniendo el oído a lo que dice la gente que más sabe y me he encontrado hoy con algo revelador. Michelle Obama no pasa de tres actos públicos a la semana. El resto del tiempo se lo dedica a la familia. Su popularidad está por las nubes y recibe aplausos unánimes por su papel. A mi, la verdad, me entran dudas. Es cierto que la figura de la primera dama es algo casi inutil, sin funciones concretas y sin poder, pero también es verdad que el puesto está ahí para algo. Puede que Michelle fuese la jefa de Barack en la firma de abogados, que sea ella la que desciende de esclavos, que tenga una inteligencia superior... la verdad es que hasta ahora nada de eso se ha demostrado. En 100 días de buenas fotos, sus actos publicos han sido los mismos a los que pudo haber asistido Laura Bush, Nancy Reagan o Jackie Kennedy. Otra primera dama chapada a la antigua a la que hemos visto sólo una vez con la adrenalina subida: cuando paseo al perro por los jardines de la Casa Blanca. Veremos como sigue la cosa. Hablando de los Kennedy, la única que queda del reino de Camelot recordó sus tiempos de gloria hace poco con Obama. Ahora se hacen púlbicas unas fotos en las que aparece jugando en el despacho oval. Mucho se ha escrito sobre el posible veto del Vaticano a que fuese la embajadora de Estados Unidos. Ahí se quedó la aventura de Caroline en el reino de los Obama (a veces intentar sacar partido al apellido no es suficiente. Sólo a veces)


