Olvídese de Facebook o de otras pamplinas tecnológicas. Si de verdad quiere hacer dinero, monte una tele local en Columbus, Ohio. En la ciudad clave del Estado clave de todas las elecciones los votos se compran a golpe de anuncios en televisión. Sin descanso. Hace unos cuantos votos, los partidos sólo sacaban la cartera para pagar minutos de televisión cuando se acercaba el momento de la verdad. Pero ahora no hay tregua. En 2010 los columbianos se tragaron 43.134 proclamas políticas. En 2011, sin nada que votar, vieron 16.111 anuncios. Los vendedores de coches, de compresas o de champú deben estar que trinan. No hay hueco para ellos en la parrilla. El ciclo político ya no entiende de relajos. Así que se preparen este año los pobres vecinos. De los 10.000 millones de dólares que unos y otros se van a gastar en anuncios, casi 500 irán a parar a las cadenas locales de Columbus. Los hay que nos cuentan que Romney tiene una cuenta en Suiza. Otro le pone por la nubes porque ayudo a un empleado a encontrar a su hija desaparecida. Y los que se ríen de Obama a pierna suelta. Ahora, ya saben, no sólo hacen anuncios los partidos. La mayoría proviene de esas asociaciones, muchas veces un tanto oscuras, que apoyan a los candidatos de forma inocente, sin esperar nada a cambio. El caso es que, ¡suenan los dólares en los despachos de los dueños de las teles! Estás seguro que si, serían un triunfo sideral en el NASDAQ.




