Va a ser verdad que el Imperio está en decadencia. La Pax Americana consumida por los bárbaros de Oriente y sus taparrabos de silicio. Hace unos días me recordo todo esto la noticia de que uno de los habitantes ilustres había decidido renunciar a la ciudadanía. ¡No puede ser!, pensé. Los que han estado a vueltas con sacarse la Green Card, saben de lo que hablo. Es un proceso casi imposible. Pero si, era cierto. El cofundador de Facebook, Eduardo Saverin, tiraba el pasaporte para hacerse ciudadano de Singapur. Detrás de todo esto hay una razón. La pasta. Los impuestos por el 4% que poseé de la compañia eran bajos en USA, pero es que en Singapur no existen (que se de una vuelta por Alemania, donde un soltero con sueldo medio paga tranquilamente un 40%). Saverin tiene una excusa poderosa y egoísta con las togas de sus hasta ahora compatriotas, de acuerdo. Pero ¿qué hacemos con el romanticismo de ser miembro del Imperio? ¿Será cierto que los rascacielos asiáticos con sus piscinas atmosféricas, se apoderarán del encanto de la Quinta Avenida?¿qué las mentes más lucidas arrastrarán su locura hasta aquellas calles tacnológicas? A mi, que quereís que os diga, todavía me cuesta creerlo. Incluso aunque me lo jure Will Smith.




