Vasos idénticos, la misma cantidad y cuidado extremo del ujier. Es el momento previo a la rueda de prensa de Obama con Hu Jintao. Siete visitas en dos años. No está nada mal. Por si fuese poco, está vez Obama le ha invitado a cenar mano a mano. Nada de mesas llenas de trajes de asesores. El juego era que cada uno llevase sólo a dos. Seis comensales. Es la nueva era china que la Casa Blanca ya ha bautizado como de "competición amistosa". Algunos americanos empiezan a ponerse nerviosos y recuerdan que hubo otra época, en los años 50, en la que Rusia un día anunció por sorpresa que había puesto en órbita el primer satélite de la historia. Que un nuevo "momento Sputnik" pueda llegar ahora del extraño amigo chino puede ser un golpe de efecto fatal para quitar algo de patina al poder USA. La cosa puede venir por la tecnología, las nuevas energías, la innovación. Por eso, en el discurso del Estado de la Unión de este martes, Obama anunciará la "Iniciativa de la America Competitiva". Ganas de olvidar la crísis, de empezar a ensayar mensajes positivos pensando en la campaña que empieza en un año y un último intento por no perder comba frente al imperio del nuevo occidente.




