Para la historia política de Estados Unidos puede quedar esta firma, para los archivos de la buena escritura... parace que no, ¡o si! No debe ser nada fácil firmar con 22 plumas. Son las que usó Obama hace unos días para dar por ratificada la reforma sanitaria. La Casa Blanca hace pública ahora esta foto en la que la O parace escrita por un niño de dos años. Ya renonoció hace meses que se ha estado entrenando en el arte de cambiar el boli, y no es el primero. Lyndon Johnson uso la friolera de 75 plumas para firmar la ley de derechos civiles de 1964. Hay que verle rodeado de un bosque de estilográficas para creerlo. Luego los ha habido vagos en cumplir esta tarea presidencial, el que más,nuestro amigo Bush, que firmaba las leyes con un sólo boli y luego regalaba unos cuantos identicos a los que le rodeaban en la mesa. El recuerdo tiene su aquel porque las plumas presidenciales llevan grabado el nombre del inquilino de la Casa Blanca.




