No hay duda, y la tele es el mejor ejemplo. ¿Alguien puede imaginar a alguna de las estrellas de nuestros informativos de televisión haciendo una batalla de bolas de nieve en antena, sin perder la compostura y la credibilidad? El otro día tuvimos en CNN una charla con uno de los directivos que defendía sin fisuras incluir el entretenimiento dentro de la información sin por ello perder seriedad en el relato de la actualidad. Qué difícil




