Fue una de las sensaciones de la Convención Republicana, el ejemplo de la responsabilidad juvenil, el futuro padre perfecto, la imagen de la Alaska jóven y conservadora. McCain le pellizco la mejilla mientras le llamaba pillín. Lo suyo con la hija de Palin era algo más que una noche en la que no funcionó la marcha atrás. Aquello era amor, boda, el triunfo de ocho años de neocons. Ahora Sarah publica un libro de memorias de la campaña con el que se va a hacer millonaria. Pone a caer de un burro a todos los asesores que la rodeaban, culpándoles de su imagen de tonta y simple. En definitiva, repite el mismo error que cometió durante la campaña, no saber donde está su sitio. No es buena táctica sembrar de mierda el camino del futuro político. Pero Palin comete otro error imperdonable... ¡su libro no menciona a Levi! Personalmente sólo encuentro una explicación: no querer enfrentarse al único que de verdad puede hacerle daño, el que mejor la conoce, el que podría compartir cacería con ella en Alaska, el único de la familia que compite con ella en portadas de revista. Sarah tiene hoy su minuto de gloria pero dentro de unos días el foco estará en Levi. El chaval que se describía como enemigo de los gays aparecera desnudo en Playgirl, una de las revistas femeninas que más compran los homosexuales. La cosa está entre Sarah y Levi. La munición va a llenar durante meses las revistas de supermercado. Ahí es donde debería quedarse todo, incluída Sarita.
Por cierto, después de largas negociaciones, Levi se ha negado a enseñarlo todo en la sesión de fotos.




