Hoy es de esos días en los que uno se puede preguntar qué pasaría si en España se organizase un acto parecido en el Palacio de la Moncloa. Como todos los años, el Presidente librará a un pavo de morir en el horno del fin de semana. Su destino será una vida llena de colores en Disneylandia (PETA, la asociación de protección de los animales que protestó cuando Obama mató a una mosca, vuelve ahora al ataque reclamando un santuario más digno para el pavo). El caso es que el evento es el acto central de la agenda del día, se va a transmitir en directo a través de la web de la Casa Blanca y se ha preparado con detalle, con video incluído con el paseíllo por la vivienda con plano subjetivo de los alegres ojos del perdonado. Tremendos americanos. ¿Quién puede dar más?


