¿Quién se acuerda ya de que hace meses los lobbies de Washington eran los demonios de la política que iban a ser condenados al fuego eterno por Obamaworld? Ja, ja, ja... Algo que ha acompañado al país desde su fundación no se elimina de un plumazo. Es más, los grupos de presión siguen trabajando más que nunca. La reforma sanitaria les mantiene ocupados y les va a dar trabajo los próximos meses. Son el poder detrás del poder. Si hay un lugar en el que es fácil verles en acción es el restaurante Tosca. El Washington Post publica estos días su historia. Un lugar en el que cada mesa tiene su valor. Las mejor situadas, desde las que se puede ver todo el local, para los tiburones más influyentes. La mesa del centro del restaurante, a la que todo el mundo mira, para el más vanidoso. Las más escondidas para los negocios discretos. La más grande, junto a la cocina, en la que se sentó Obama cuando los suyos le trataban de convencer para que se presentase a las elecciones. Todo un universo de poder, colesterol, facturas pagadas con los impuestos de los americanos, regalos y comisiones a cambio de votos. Ojo, esto pasa aquí a la vista de todos y desde hace años se intenta regular. ¿Qué es lo que sucede en Bruselas?¿Alguien lo sabe?


