Lo cierto es que la duda me asaltó desde el primer día. Recuerdo que una de las primeras polémicas de este Presidente fue que apareció en mangas de camisa trabajando en el despacho oval, cuando hasta ese momento la americana había sido obligatoria para sentarse en el pupitre. Lo sorprendente para mi de aquella imagen fue que no había nada con lo que trabajar en aquella mesa. Un teléfono y un tablero que brillaba más que el del anuncio de Pronto. Ni un papel, ni una carpeta ni un boli... sonaba raro. La mesa ha servido para decorar entrevistas de televisión o para estar presente con las visitas ilustres. Siempre vacia. Ahora que se cumplen 100 días de Obama TIME publica unas fotos excelentes que pueden resolver el enigma. En una de ellas los personajes aparecen posando en torno a la mesa del despacho, que vuelve a ser un pupitre sin vida. En la otra, tomada en las habitaciones privadas del Presidente, Obama trabaja de verdad en otra! mesa. Aquí, que son tan dados a los símbolos, todavía nadie ha protestado por el poco interés que el nuevo inquilino de la Casa tiene por la mesa oficial. Puede que sea cuestión de tiempo hasta que alguien dude sobre la validez de las decisiones del Presidente si estás no se toman sentado detrás de la mesa del despacho oval (por cierto, el mismo pupitre que usó Bush durante ocho años. Quizás ahí está el secreto)




