Hay todo un código de privilegios en esta jaula gigante. Los malos siguen llevando uniforme naranja, los que mejoran algo les ponen un traje marrón y para los más buenos reservan el blanco. A estos últimos les hacen muchísimos regalos. La pequeña cajita tiene dentro tapones para los oídos. No sería para llamar la atención si no fuese porque durante años la ausencia de ellos ha sido una de las técnicas de tortura que han utilizado los militares en Guantánamo. Hay ruido las 24 horas del día y es dificil dormir. Los tapones ayudan cuando se tienen. Me contaba ayer uno de los abogados que muchos de los detenidos se han dejado el pelo largo para poder cubrirse los ojos por la noche y protegerse de las luces que están siempre encendidas. El cepillo de dientes es minúsculo para que no se pueda convertir en arma y la pasta de dientes es también un curso de inglés para aprender dos palabras: "Máxima Seguridad".




