Todo en la foto podría cuadrar. La mujer que fue "candidata inevitable" recogiendo su recompensa de haber ganado las elecciones y dirigiendose como presidenta electa a su pueblo. La foto podría ser una historia real si no fuese por todo lo que no sale alrededor de Hillary. Que este no era su podium quedó claro desde el minuto uno. Demasiado alto. Tuvo que bajar los micrófonos. Ahora, ¿es el de Secretaria de Estado el buen sitio para ella? Imaginémosla en acción. Puede parecer superficial pero a muchos de los líderes que hay en el mundo les apetecería hacerse una foto con ella. Eso cuenta poco, pero cuenta. Quizás sea la mujer más conocida del planeta. Tiene una visión demócrata y conservadora de la política que puede chocar con la de Obama. Eso también es bueno porque en el despacho oval hacen falta voces diferentes para que, al final, sea el Presidente el que decida. No tiene experiencia en política exterior, por mucho que recite los países en los que ha estado. Ahora no vale decir que la mala broma de su viaje a Bosnia no es importante. El mundo que viajó Hillary como Primera Dama no existe. Tendrá que aprenderlo todo, también a trabajar dentro de la Casa Blanca con decenas de asesores y de niveles burocráticos que desconoce. Es una novata. Algo más deberá hacer. Renunciar a ser la estrella, a pensar primero en ella y luego en su marido. Mi opinión es que la carambola es complicada. Puede no haber química, puede ser una mala diplomática, puede chocar con Susan Rice que se merecía el puesto más que ella y luego estará siempre Bill...Si todo funciona será, una vez más, histórico. Desde 1881 ningún Presidente había escogido a su rival para hacerse cargo de la política exterior del país.




