El 4 de noviembre no sólo se decide el inquilino de la Casa Blanca. Un tercio del Senado y toda la Cámara de Representates están también en juego. Por primera vez desde 1994 los demócratas pueden controlar las dos cámaras con una mayoría indiscutible. Eso quiere decir llegar a los 60 escaños en el Senado. Si eso fuese así, las deciciones de un Presidente Demócrata serían mucho más fáciles de aprobar por el Congreso. Con tres semanas para las elecciones hablar de esto es casi ciencia ficción pero es una posibilidad. Puede pasar otra cosa. Qué el país se canse de los políticos que tiene y contrate, por ejemplo, al cuerpo de bomberos para que se haga cargo del país. La compañía de teléfonos SPRINT ha imaginado como sería un Congreso lleno dde mangueras...




