A la piscina con lo puesto para intentar corregir las encuestas. McCain parece que lo va a intentar por todos los medios, incluídos los más negativos. Esta noche todas las teles hablan de lo mismo, lo sucio que se ha vuelto un candidato que prometía limpieza. Primero fueron las acusaciones de Palin mezclando a Obama con terroristas, luego el policía que ha presentado al demócrata resaltando que lleva en el carné la palabra Hussein y luego Johnny preguntándose ¿quién es el verdadero Obama? Con tanta leña ha llegado el fuego y alguien ha gritado entre el público: ¡es un terrorista!. Merece la pena ver el gesto que se le queda a McCain. Demasiado tarde para hacerse esa pregunta. Los días en los que uno se podía meter con el caracter del rival han pasado ya en esta campaña, eso es al menos lo que cuentan algunos pollsters republicanos. Todo sería más sencillo si hiciese dos cosas: que asuma que la economía es lo único que importa y que busque un mensaje claro y directo sobre el tema. Los republicanos se despiertan cada día con una campaña diferente. Hoy Johnny tiene en el debate otra oportunidad de mantener está película con emoción hasta el final. Y para empeorarlo todo Obama desempolva también cadáveres del pasado para acusar a McCain de estar en el origen de la crisis económica. Barro por todas partes. Ya estoy en Nashville.




