Poner anuncios en la tele es caro, pero son básicos para las campañas políticas. ¿Qué hacer para rebajar costes? La receta es sencilla. Se prepara el anuncio con poco dinero y mucho contenido; se hacen unas cuantas copias en DVD y se meten en sobres; los sobres se cierran y se envían a los periodistas con el aviso de que la campaña va a emitirlo en todo el país para destrozar al adversario. Los periodistas abren los sobres, huelen la noticia y la difunden a los cuatro vientos ayudados por la copia en DVD que incluye el sobre. Por ultimo, la campaña del candidato nunca difunde el anuncio en television, ahorrándose una pasta. Ya no hace falta, todo el mundo habla de él gracias a la prensa. Leo que las dos campañas están usando esta técnica. El anuncio en el que McCain se mete con Obama por sugerir que Palin es una cerda con pintalabios no se ha emitido nunca, a pesar de haber aparecido como noticia de sumario en todos los informativos y en las portadas de muchos periódicos. El que produjo Obama burlándose de otro de Hillary en el que la candidata decía que era la más preparada para responder a una crisis tampoco llegó a emitirse. La picardía no es nueva. El ejemplo más sonado fue en 1964. Johnson quiso ridiculizar a Goldwater con una niña que deshojaba una margarita como si fuese la cuenta atrás de una guerra nuclear. El anunció hizo historia aunque se emitió sólo...una vez. Entre pillos anda el juego.




