McCain supo una vez donde estaba España. Hace poco me contaba la anécdota su amigo y biógrafo Robert Timberg. McCain se formaba como piloto en la Academia de Annapolis. Era mal alumno, estrelló varios aviones. En uno de los ejercicios voló sobre España demasiado bajo y la estela del aparato arrasó con unos cuantos postes de luz. Asegura Timberg (y así lo ha escrito) que la prensa local del momento refl
ejó aquel suceso como el día en el que España se quedó sin luz. McCain vuelve ahora a volar bajo. Sus dudas sobre invitar o no a Zapatero a la Casa Blanca se han convertido en el tema del día de la campaña. La busqueda en google de la pareja McCain-Zapatero producía el jueves por la noche más de 500 noticias. Los blogs, una vez más, han azuzado una polémica que ha llegado hasta la revista TIME o CNN donde se preguntan si McCain sabe donde está España o donde queda su experiencia en política exterior, o si cree que España es un país con el que la amistad merece dudas. Puede haber varias razones por las que no ha sabido responder. Quizás haya sido la edad, quizás el miedo a las preguntas trampa, quizás la exageración del enemigo demócrata, o quizás sea la maldición de los lugareños de aquel pequeño país que una noche sufrieron el vuelo de un mal piloto. Zapatero debe estar encantado siendo reina por un día.




