Demos por supuesto que John McCain actúa de forma sincera cuando dice que debe suspender la campaña y retirarse a sus aposentos del Congreso para negociar. Imaginemos que no busca intereses políticos cuando dice que no se presentará al debate. Regalándole al candidato la buena fe aún tenemos un problema. La decisión que toma es extraña, arriesgada, con un porcentaje muy alto de que sea un error. Asumido esto añadamos otras dos cosas. Primera: Hace unos días McCain tomó otra decisión similar cuando sugirió que podría no apoyar el plan de rescate económico en el que el resto del mundo está de acuerdo. Segunda: Hace unas semanas McCain decidió a su compañera de viaje de la misma manera, una apuesta arriegada, audaz pero con mucho margen de error. ¿Es bueno que el Presidente de este país sea alguien que tome decisiones insólitas como lo hace en campaña?¿Conviene a Estados Unidos tener en la Casa Blanca a un rebelde de 72 años?¿Qué le parece que la maleta nuclear pueda caer de repente en manos de una mujer que se presenta como aprendiz de su jefe y que creé que su cuerpo se formó a partir de la costilla de su abuelo? Hoy los marcianos volverán a la Tierra en Oxford, Mississipi.




