Reggie Love
Obama no sería Obama sin gente que le ayude a escribir los discursos, sin estrategas de campaña, sin los tiburones que le alejan de los peligrosos periodistas o sin las centenares de personas que trabajan para la campaña en las oficinas centrales de Chicago. Ahora, para que todo funcione hay alguien aún más importante, la persona encargada de mantenerle de buen humor, la que le resuelve el problema cuando se le acaba la espuma de afeitar en el hotel, o cuando le apetece una ensalada de rúcola en medio de Ohio, o cuando tiene que deshacerse de los preciosos regalitos que le hacen en los mítines. Ese es su asistente personal Reggie Love, 26 años, licenciado en ciencias políticas por la Universidad de Duke, jugador de futbol americano y de baloncesto. Fue parte de los Green Bay Packers y de los Dallas Cowboys. En 2006 el jefe de comunicación de Obama le fichó para que trabajase con el Senador. A través de Reggie sabemos que el queso preferido de Obama es el chedar o que le gustan las bebidas y las barritas energéticas. Se despiertan juntos para ir al gimnasio y se acuestan a la vez después de ver deportes en la tele. Siempre que quede un hueco en la agenda los dos aprovecharán para tirar unas canastas. Reggie es el maestro de la felicidad de las pequeñas cosas. Quizás, lo más importante para mantener la magia de un candidato.


