Se han mezclado dos cosas explosivas. Es conocida la cortesía con la que John McCain intenta tratar a sus adversarios (al menos de forma pública), huyendo de los insultos y las campañas asesinas que tanto gustan a los republicanos. El problema es que esta galanteria se ha combinado con la falta de un discurso político propio potente, de objetivos claros. Así que en las últimas 24 horas dos veces McCain pareciera que hablase de Obama como si fuese su candidato. La primera en su discurso delante de la comunidad negra. Es sabido que no le van a votar, pero no se si hace falta poner al adversario por las nubes para caerles bien. La segunda, horas después, corrigiendo a uno de sus asesores que acusa a Obama de ir a Europa para hacerse una gran foto electoral, el primer mitin transcontinental en una campaña Presidencial. Bueno, McCain deja mal a su empleado viniendo a decir que el viaje de Obama es una gran idea. ¡Dónde vamos a llegar Johnny, un poco de pelea!




