El Oso de California y Mazinguer Z
Es lo que tiene llevar a la familia de campaña, a veces uno se encuentra con ellos. Mientras media Indianapolis votaba, la hijísima de los Clinton se preparaba para estar bien tiesa durante la noche electoral corriendo en la cinta del hotel Hyatt. Allí entré yo también en un rato libre para darme un ba
ño. Cuando la vi echando sudor por cada poro y con el rimmel corrido (no se aprecia en la foto pero juro que así era), no pude contener mi lado paparazzi. La anécdota tiene su jugo sesudo: el acceso de los candidatos a la gente. Duermen en los hoteles de la ciudad, van a comer a restaurantes normales y se mueven como si nada. Nótese que al lado de Chelsea hay un armario. Pensé que sería su guardaespaldas. Me equivoqué. Era otro huesped que corría tan tranquilo sin saber quien era su vecina. La historia no acaba aquí. A la tercera foto me ofreció una pose conmigo a cambio de que la dejase en paz.¿No serás de la prensa?, me preguntó primero. Mentí. No la tengo especial aprecio pero me pareció imposible rechazarla así, en el gimnasio. De paparazzi pasé a caza autógrafos. Se bajó con su sudor de la cinta y el armario apretó el botón. Ella con una camiseta del Oso emblema de la República de California. Yo con la mía de Mazinguer Z. (la imagen es pequeña por razones obvias de verguenza ajena pero pulsando en ella se comprobará que el rimmel estaba ahí!)



