En la corte de Obama hay grados bien marcados que se reflejan en el avión electoral. En la parte delantera se sientan Obama, su asistente personal y un par de asesores. Inmediatamente detrás está Jen Psaki, la veinteañera encargada de hacer de vínculo entre la tropa de periodistas y el candidato. Obama no se mezcla casi nunca con la Prensa, los mensajes se los filtra y transmite Psaki. Tiene gestos de soberbia y desprecio parecidos a los de nuestra amiga Brooke Buchanan, aunque no es lo mismo. A Psaki se la ve, sobre todo, emocionada con esta campaña, ha ampliado sus labores y actúa también como portavoz del candidato. Tiene acceso absoluto a Obama, participa en las reuniones de estrategia, escucha todo lo que hablan los capitostes de la campaña y les cuenta lo que se cuece fuera del círculo blindado de Obama. Cuanto termina su visita a la parte noble del avión viene a la parte de atrás y vuelve a escuchar, esta vez a la prensa y a lanzar los mensajes políticos del día. Psaki lo sabe todo.